Tras denunciar el 21 de septiembre la poda desigual de varios árboles por parte del Ayuntamiento en Las Arenas, Diario de Getxo vuelve a poner el foco en esta práctica. Ahora, los vecinos señalan a los trabajos junto al metro de Neguri, donde se han eliminado ramas únicamente en el lado de las vías

La imagen vuelve a repetirse en Getxo. Esta vez, en la avenida del Ferrocarril, junto a la estación de metro de Neguri, donde varios árboles presentan una poda claramente asimétrica: se han cortado las ramas del lado que interfiere con las vías, mientras se mantienen otras de considerable tamaño y peso en el lado contrario.
Según la información trasladada por vecinos a Diario de Getxo, una subcontrata de Metro Bilbao estaría realizando estos trabajos siguiendo ese criterio, priorizando las ramas que molestan a la infraestructura ferroviaria.
No es la primera vez que se denuncia una forma de podar que deja los árboles «a medias». El pasado 21 de septiembre, este periódico ya se hizo eco de las quejas vecinales por una actuación similar del Ayuntamiento en varios puntos de Las Arenas.
«Han cortado la mitad de la copa del árbol, pero la otra mitad la han dejado. Así pierden totalmente la forma redonda que deberían tener», denunciaba entonces una vecina, que calificaba el resultado de «un desastre».
En aquella ocasión, los residentes cuestionaban que se retiraran únicamente las ramas que podían afectar a las fachadas, dejando intacto el resto del árbol.
Ahora, las críticas apuntan a una práctica similar junto a las vías del metro. ¿Se está cuidando el arbolado o simplemente se están cortando las ramas que molestan?
Más allá del impacto visual, la poda asimétrica de árboles con ramas de gran envergadura plantea interrogantes sobre los criterios empleados y sus posibles efectos en el equilibrio y desarrollo de los ejemplares. En Neguri, además, los vecinos advierten de la exposición de la zona a los fuertes vientos procedentes del mar.
La repetición de estas intervenciones en distintos puntos de Getxo abre una cuestión que merece una respuesta: ¿existe un criterio de poda que tenga en cuenta la salud y la seguridad de los árboles, o se está actuando únicamente para resolver la interferencia inmediata con edificios e infraestructuras?




