De las 937 propuestas ciudadanas, solo diez llegaron a votación. Un año después, la participación sigue congelada: apenas 1.495 personas para decidir el destino de un millón de euros.
Los presupuestos participativos de Getxo tienen un problema evidente: no consiguen convencer a más vecinos para que participen. En la segunda fase de la edición de 2027 han votado 1.495 personas, apenas dos más que en 2025. Un resultado prácticamente idéntico que deja en evidencia la falta de avances de un proceso que pretende implicar a la ciudadanía en las decisiones municipales.
Y hay un dato que ayuda a entender el desgaste: de las 937 aportaciones recibidas en la primera fase, solo diez superaron el filtro municipal y llegaron a votación. Cientos de propuestas se quedaron por el camino antes de que los vecinos pudieran decidir. La ciudadanía puede aportar ideas, pero es el Ayuntamiento quien determina cuáles tienen derecho a competir.
El resultado es difícil de vender como un éxito participativo. El voto presencial ha perdido 165 participantes respecto al año pasado y el crecimiento del voto online apenas compensa esa caída. Después de todo el proceso, la cifra global permanece prácticamente inmóvil.
Un millón de euros y una participación bajo mínimos
La instalación de cuatro aseos públicos en Arene, Iturgitxi, Zubilleta y Maidagan ha sido la propuesta más votada. Le siguen la cubrición y renovación del parque infantil de Zubilleta, el cine al aire libre, conciertos para jóvenes en Muxikebarri, paneles de prevención del suicidio y mejoras de accesibilidad en las piscinas de Fadura y Gobela.
Los seis proyectos suman 988.300 euros, prácticamente todo el millón destinado a estos presupuestos.
El Ayuntamiento destaca ahora las actuaciones seleccionadas, pero el verdadero balance del proceso no debería medirse solo en proyectos, sino en la capacidad de implicar a la ciudadanía. Y ahí los resultados son demoledores: 937 aportaciones reducidas a diez opciones y prácticamente ningún crecimiento en la participación de un año a otro.
Si el mecanismo no logra atraer a más vecinos y limita la votación a una pequeña selección de propuestas, no basta con repetir cada año la convocatoria y anunciar los ganadores. Hace falta revisar un modelo que, a la vista de sus propios datos, no está consiguiendo su objetivo fundamental: que la ciudadanía participe de verdad en las decisiones sobre el dinero público.




