﻿{"id":14696,"date":"2015-10-11T00:01:01","date_gmt":"2015-10-10T22:01:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diariodegetxo.es\/?p=14696"},"modified":"2015-10-12T23:32:12","modified_gmt":"2015-10-12T21:32:12","slug":"baile-en-punta-begona","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodegetxo.es\/?p=14696","title":{"rendered":"Baile en Punta Bego\u00f1a"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Es 1.918. Entonces s\u00ed que se hac\u00edan las cosas a lo grande. Estamos ya en vecindad con los locos a\u00f1os veinte y todo es exagerado y llamativo. Lo es la riqueza de los grandes potentados y tambi\u00e9n la extremada pobreza del proletariado espa\u00f1ol. Son tiempos de acontecimientos r\u00e1pidos y tumultuosos, de revueltas anarquistas y de pistoleros de la patronal, de fiestas llenas de lujo y caviar y de mujeres trajinando en las riberas de la r\u00eda para dar de comer a la prole. Bienvenidos a Neguri, cuna de la burgues\u00eda vasca que hace negocio con la Primera Guerra Mundial y en cuya opulencia se mira media Espa\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Acodado en la rica balaustrada de piedra, Horacio Echevarrieta, mostacho grueso y pajarita sobre impecable camisa blanca, contempla la puesta de sol mientras a su espalda suena m\u00fasica estridente, ese baile endiablado que llaman foxtrot y que tan de moda se ha puesto. Personalmente no le gusta demasiado pero ha de reconocer que ver a las mujeres sudorosas, con las muselinas adheridas al cuerpo y ese brillo en la mirada, le produce un punto de lujuriosa excitaci\u00f3n. Secretamente, don Horacio est\u00e1 harto de tanta mojigater\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un hombre culto como \u00e9l, adinerado por herencia y viajado por excelencia, sabe apreciar lo bueno. Por ejemplo, ese champ\u00e1n franc\u00e9s que corre como el agua de mesa en mesa o los vinos de postre, dorados como el sol de Andaluc\u00eda, que sirvieron tras la op\u00edpara comida con que ha obsequiado a sus amistades. Es consciente de que con un par de botellas comer\u00eda una familia entera del otro lado de la r\u00eda y su alma republicana se lo echa en cara a menudo de un modo sordo pero insistente. Por eso procura que a sus obreros no les falte la comida y es tambi\u00e9n el motivo de que pocos a\u00f1os m\u00e1s tarde se encargue personalmente de negociar con el rey de Marruecos la liberaci\u00f3n de los soldados espa\u00f1oles prisioneros en \u00c1frica tras el desastre de Annual. Ni Mar\u00eda, su mujer, ni sus v\u00e1stagos tienen, en cambio, problemas de conciencia, de hecho duda de que conozcan c\u00f3mo viven aquellos que propician con arduo trabajo en las minas y los astilleros de su propiedad, el tren de vida que llevan. Alg\u00fan d\u00eda les explicar\u00e1 que no todos viven igual. Ser\u00e1 antes de que los hijos se hagan cargo del enorme entramado empresarial legado de su padre y que \u00e9l ha ido engrandeciendo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero ser\u00e1 otro d\u00eda, esta es una jornada para disfrutar del resultado de una obra que en principio le pareci\u00f3 loca pero que hoy, justo hoy, puede ver culminada con \u00e9xito gracias a su amigo Ricardo Bastida, el arquitecto al que se le ocurri\u00f3 la brillante idea, copas de por medio, de levantar unas lujos\u00edsimas galer\u00edas con vistas al mar cuando \u00e9l le indic\u00f3 la necesidad de apuntalar la ladera sobre la que se asentaba su residencia de verano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfY para qu\u00e9?, le hab\u00eda preguntado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Co\u00f1o, Horacio, pues para recibir a los amigos, para qu\u00e9 va a ser, le hab\u00eda contestado el arquitecto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para recibir a los amigos, las galer\u00edas albergan los mejores salones, los m\u00e1s bellos decorados, los frescos m\u00e1s vivos y Don Horacio caer\u00e1 en la extravagancia de organizar en su interior hasta partidos de tenis para entretener a los invitados. Miradores infinitos y una chimenea de m\u00e1rmol al amor de cuya lumbre pueden arrimarse una treintena de personas sin estar apelotonados, convierten cada rinc\u00f3n en un derroche de lujo nunca visto hasta entonces. Horacio echa un vistazo a la fiesta, sonr\u00ede y vuelve de nuevo su mirada al mar disfrutando de la belleza que para \u00e9l han construido. Todo parece tan perfecto que un leve estremecimiento le recorre la espina dorsal, como si los nubarrones que se ven al fondo sobre el horizonte, estuvieran llegando ya a su hasta ahora acomodada existencia. Todav\u00eda no sabe, aunque quiz\u00e1s lo intuye, que nada es eterno, que las revueltas sociales, la guerra civil que se avecina y el desastre de su f\u00e1brica en C\u00e1diz, que borr\u00f3 de un plumazo media ciudad, dar\u00e1n un zarpazo mortal a su estilo de vida y marcar\u00e1n la decadencia de toda una estirpe de empresarios vascos. Y que tendr\u00e1 que derribar Etxeberri, su amada mansi\u00f3n de verano, abandonando para siempre el lugar que ocupa ahora en sus corredores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Actualmente, las galer\u00edas de Punta Bego\u00f1a est\u00e1n en ruinas. El esplendor de sus salones puede entreverse apenas entre la mugre que recubre sus muros y como un insulto a la cara del republicano que fue Horacio Echevarrieta, las inscripciones: \u201cFranco, Franco, Franco\u201d y \u201cEspa\u00f1a, Una, Grande y Libre\u201d, se ense\u00f1orean de las molduras del techo. Una cadena hotelera, hace a\u00f1os, present\u00f3 un proyecto para construir en ellas un hotel de lujo, seguramente intentando atraer a una clientela selecta con el reclamo de aquella \u00e9poca, pero la cosa no cuaj\u00f3. Hoy el ayuntamiento organiza visitas guiadas donde se explican atentamente los pormenores de su magn\u00edfica historia, la de verdad, no esta inventada por mi, pero su fachada se cae, los artesonados se pudren y el esplendor no vuelve. Nadie hace nada por ellas. Acaso hayan muerto ya.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es 1.918. Entonces s\u00ed que se hac\u00edan las cosas a lo grande. Estamos ya en vecindad con los locos a\u00f1os veinte y todo es exagerado y llamativo. Lo es la riqueza de los grandes potentados y tambi\u00e9n la extremada pobreza del proletariado espa\u00f1ol. 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