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Getxo es hoy más inseguro que hace una década pese al intento del Gobierno local de maquillar los datos

La inseguridad en Getxo no es una percepción subjetiva ni una emoción infundada, como insiste en trasladar el equipo de gobierno, sino una realidad respaldada por los propios datos oficiales cuando se analizan con rigor y perspectiva histórica. A pesar del discurso institucional que apunta a una supuesta tendencia a la baja desde 2022, lo cierto es que esta lectura resulta interesada, parcial y simplista.

El relato oficial pretende desacreditar la preocupación creciente de la ciudadanía, sugiriendo que responde únicamente a sensaciones. Sin embargo, un análisis de la evolución delictiva en la última década desmonta ese argumento: hoy Getxo es objetivamente más inseguro que hace diez años.

Según datos del Ministerio del Interior, en 2022 se alcanzó el máximo histórico de infracciones penales en el municipio. Si bien desde entonces se ha producido un ligero descenso, las cifras actuales siguen muy por encima de las registradas hace una década. En el cuarto trimestre de 2015 se contabilizaron 2.156 infracciones penales, frente a las 2.453 registradas en el mismo periodo de 2025. Una diferencia que evidencia un deterioro claro de la seguridad.

A esta situación se suma un elemento especialmente preocupante que, según ha reconocido el propio comisario de la Policía Local en respuesta a una pregunta del Grupo Popular, no se refleja de manera transparente en la memoria policial: el número de delitos esclarecidos. Este dato resulta clave para evaluar la eficacia policial y, sin embargo, se omite.

Un ejemplo significativo es el de los hurtos. Según la Memoria de la policía local, de los 392 registrados en 2025, solo 149 han sido esclarecidos. Esto implica que 243 casos han quedado sin resolver, sin identificar a sus autores, lo que alimenta una preocupante sensación de impunidad.

El Portavoz del PP, Eduardo Andrade, denuncia también que de los 750 delitos contra el Patrimonio en todo el 2025 que indica la Memoria de la policía local, solo se han investigado 200 con resultado de 30 detenidos. «¿Qué pasa con los otros 550 delitos sin investigar?» se pregunta.

Los robos con violencia también reflejan una evolución negativa. En el cuarto trimestre de 2025 se registraron 56 casos según el Ministerio del Interior, una cifra muy alejada del mínimo alcanzado en 2021, cuando se contabilizaron 35. Lejos de consolidarse una mejora estructural, los datos evidencian un repunte respecto a los mejores años recientes.

En paralelo, las denuncias por tráfico de drogas se mantienen en máximos históricos, situándose incluso por encima de la media nacional, lo que refuerza la percepción de un problema creciente y estructural en el municipio.

Especialmente alarmante resulta también el incremento de robos en viviendas, establecimientos y otras instalaciones. Solo en el último trimestre de 2025 se registraron 135 casos, generando un impacto directo en la tranquilidad de los vecinos y en la confianza de los propietarios, que ven cómo su seguridad se deteriora mientras desde el gobierno local se insiste en un mensaje que no se corresponde con la realidad.

Frente a estos datos, resulta difícil sostener la afirmación de que Getxo es uno de los municipios más seguros. Más aún cuando este discurso es respaldado por formaciones como Bildu y Podemos y por responsables institucionales que, lejos de ofrecer un diagnóstico honesto, parecen más preocupados por blanquear las cifras que por afrontar el problema.

La ciudadanía no está equivocada. La preocupación es real, está fundamentada y responde a una evolución objetiva de los datos. Negarlo no solo es un ejercicio de irresponsabilidad política, sino también una falta de respeto hacia quienes viven día a día las consecuencias de esta creciente inseguridad.