La alcaldesa de Getxo, Amaia Aguirre, aseguró en el pleno municipal de octubre que le consta un «contento generalizado» con el nuevo servicio de jardinería. Una afirmación que repitió en varias ocasiones para responder a los vecinos que acudieron a trasladarle sus quejas por el estado de los parques y jardines del municipio.
Lo llamativo es que, al mismo tiempo, Aguirre pidió paciencia para poder comprobar los resultados de la nueva empresa, que acaba de incorporarse al servicio. Una contradicción difícil de explicar: ¿cómo puede existir ya un contento generalizado con un servicio cuyos resultados, según la propia alcaldesa, todavía están por verse?
Mientras tanto, las denuncias vecinales por el deterioro de las zonas verdes se arrastran desde hace meses y afectan a distintos barrios de Getxo. Cambian las empresas, se anuncian reorganizaciones y se suceden las promesas, pero los vecinos siguen reclamando algo tan básico como unos jardines cuidados.
Hablar de satisfacción generalizada mientras los ciudadanos acuden al pleno precisamente para denunciar el estado de la jardinería plantea una pregunta evidente: ¿a qué vecinos está escuchando el Gobierno municipal?




