Las familias del colegio público Zubilleta continúan reclamando una solución urgente a la falta de espacios cubiertos en el centro, más de un año después del inicio de las obras del nuevo polideportivo y pese a que, visualmente, los trabajos parecen finalizados. La realidad administrativa, sin embargo, mantiene la instalación cerrada y al alumnado sin una alternativa provisional adecuada.
Tal y como ya informó el Diario de Getxo el pasado 11 de diciembre de 2025, las obras del frontón cubierto —anunciadas en septiembre de 2024— han acumulado retrasos continuados, cambios de calendario y nuevas exigencias técnicas que han ido postergando su apertura. A día de hoy, el polideportivo sigue sin licencia de primera ocupación y no puede utilizarse con seguridad.
Según ha explicado recientemente la concejal socialista Carmen Díaz, presidenta de la Comisión informativa de Cohesión Social, el expediente continúa pendiente de varios informes, entre ellos el de URA, la Agencia Vasca del Agua, al encontrarse la instalación en una zona inundable. A ello se suman deficiencias que deben ser subsanadas por el Gobierno Vasco, administración responsable de la obra.
Mientras los trámites se prolongan, la comunidad educativa denuncia que la situación práctica apenas ha cambiado. El centro sigue sin frontón operativo y, pese a las reiteradas peticiones, tampoco dispone actualmente de una carpa que permita al alumnado resguardarse de la lluvia durante los recreos, desarrollar Educación Física o facilitar las entradas y salidas del colegio en condiciones mínimas.
En diciembre de 2025, el AMPA remitió un escrito al Ayuntamiento de Getxo solicitando formalmente la instalación de una carpa en el patio delantero del centro, una medida provisional que ya se aplicó el curso pasado tras meses de insistencia y que fue retirada antes de finalizar las clases. En su escrito, las familias alertaban de que, además de no poder usar el frontón, el nuevo polideportivo presenta goteras y encharcamientos, lo que hace prever nuevos retrasos.
El AMPA subraya que esta situación ha obligado a reorganizar durante más de un año la vida escolar del centro: actividades extraescolares suspendidas, recreos a la intemperie, imposibilidad de permanecer en el colegio por las tardes y dificultades añadidas durante los meses de invierno. Recuerdan, además, que Zubilleta es uno de los colegios públicos que el propio Ayuntamiento mantiene abiertos al vecindario fuera del horario lectivo, lo que refuerza la necesidad de contar con espacios cubiertos.
Desde el Ayuntamiento, Carmen Díaz ha asegurado que “en ningún momento ha habido una falta de respuesta” y que la petición de la carpa, registrada el 19 de diciembre, fue contestada a principios de enero. La concejal ha insistido en que la competencia tanto del polideportivo como de la instalación de una carpa recae en el Gobierno Vasco, y que el Consistorio actúa como intermediario trasladando las solicitudes del centro.
Sin embargo, un año después de las primeras denuncias públicas, las familias de Zubilleta siguen sin una solución efectiva sobre el terreno. La interlocución entre administraciones se mantiene, pero los plazos se dilatan y las medidas provisionales no llegan, mientras quienes soportan las consecuencias directas son, una vez más, los niños y niñas del centro.
La comunidad educativa reclama menos explicaciones técnicas y más respuestas concretas, recordando que la lluvia no entiende de competencias administrativas y que garantizar espacios cubiertos en un colegio público debería ser una prioridad básica, no una reivindicación enquistada en los despachos.




