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Un aviso viral sobre una joven con acento francés que roba un reloj tras entablar conversación en Cristóbal Valdés gana credibilidad ante el silencio de la Ertzaintza

Un mensaje que circula desde hace días en grupos de WhatsApp entre vecinos alerta de un supuesto robo ocurrido en la calle Cristóbal Valdés, en la esquina con Manuel Smith. El aviso describe cómo una mujer habría sido abordada por una joven bien vestida y maquillada, con acento francés, que primero entabló conversación preguntándole por su perro y por el veterinario al que lo llevaba.

Según el relato difundido en redes, tras varios minutos de conversación la joven se habría abalanzado sobre la víctima, sujetándole con fuerza el brazo para robarle el reloj y huir posteriormente del lugar.

El mensaje añade además que, tras el supuesto atraco, una patrulla policial habría acompañado a la víctima a un ambulatorio y que posteriormente se le habría mostrado un “book” de atracadoras. También señala que se habrían detectado vehículos con matrícula francesa con personas sospechosas en la zona.

Ante la rápida difusión del aviso y la preocupación que ha generado entre vecinos, el Diario de Getxo trasladó el contenido del mensaje a la Ertzaintza con el objetivo de verificar si el suceso había ocurrido realmente.

La respuesta recibida por parte de la Ertzaintza fue breve y sin aclaraciones: “No comentamos ni valoramos información compartida a través de redes sociales.”

Con esa única respuesta, las autoridades evitaron confirmar o desmentir el contenido del mensaje que ya circula de forma masiva entre la ciudadanía.

La consecuencia es clara: cuando una alerta vecinal se difunde ampliamente y no existe una aclaración oficial que la desmienta o confirme, el relato termina ganando peso entre quienes lo reciben. Cada reenvío del mensaje, cada conversación entre vecinos y cada día sin una explicación pública contribuyen a reforzar la sensación de que el episodio podría haber ocurrido tal y como se está contando.

En un contexto en el que muchos avisos de seguridad empiezan a circular precisamente a través de redes sociales o aplicaciones de mensajería, el silencio institucional no ayuda a frenar la incertidumbre. Al contrario: deja el espacio informativo en manos de los propios mensajes que ya están circulando entre la ciudadanía.

Mientras tanto, el aviso continúa moviéndose de móvil en móvil entre vecinos que lo comparten con una única intención: advertir a familiares y conocidos para que extremen la precaución de un hecho que por el momento nadie ha desmentido.