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Refugios climáticos de ‘última hora’: el Ayuntamiento de Getxo intenta tapar con propaganda años de abandono verde

A un año de las elecciones municipales, el Ayuntamiento de Getxo ha decidido presentar como gran novedad la futura red de “refugios climáticos”, una iniciativa que, más que responder a una planificación coherente, parece diseñada para maquillar una gestión muy cuestionada en materia ambiental durante los últimos años.

El anuncio llega tarde. Muy tarde. Y lo hace después de una legislatura marcada por la desaparición de arbolado en distintas calles del municipio, decisiones que han dejado espacios urbanos más duros, con menos sombra y peor calidad ambiental. Frente a esta realidad, el Consistorio insiste en que los árboles retirados “se reponen”, pero la experiencia vecinal apunta a otra cosa: pérdida de masa verde consolidada y sustituciones que, en el mejor de los casos, tardarán décadas en ofrecer los mismos beneficios.

En este contexto, resulta difícil no interpretar la propuesta de “refugios climáticos” como un intento de corregir sobre el papel lo que previamente se ha deteriorado en la práctica. Porque la función de estos espacios —proporcionar sombra y aliviar el calor— ya la cumplían, de forma natural y eficaz, los árboles que durante años han ido desapareciendo del paisaje urbano.

El Ayuntamiento justifica la urgencia de la medida apoyándose en informes municipales que dibujan un escenario climático cada vez más extremo, con aumentos significativos de temperatura y una proliferación de olas de calor. Sin embargo, este relato también merece ser analizado con cautela. Las proyecciones a largo plazo, por su propia naturaleza, están sujetas a incertidumbre y escenarios variables, y utilizarlas como argumento central sin un contraste claro puede derivar en discursos excesivamente alarmistas que sirven más para justificar decisiones políticas que para explicar con rigor la realidad.

Además, incluso aceptando ese escenario, la contradicción es evidente: si el problema es la falta de sombra y el aumento del calor, la solución más lógica habría sido proteger y reforzar el arbolado existente, no eliminarlo para después anunciar medidas compensatorias.

La convocatoria de una sesión informativa el próximo 28 de abril a las 19:30 de la tarde en el Aula de Cultura de Romo se presenta como un ejercicio de participación ciudadana. Pero también aquí surge la duda: ¿por qué ahora sí se busca la implicación vecinal, cuando en las decisiones más controvertidas sobre el arbolado no se promovieron procesos participativos de este tipo?

La iniciativa, enmarcada en la Agenda Local 2030 y en los planes climáticos municipales, llega en un momento políticamente muy oportuno. Con el desgaste acumulado por la gestión de zonas verdes, el equipo de gobierno parece intentar reconstruir su imagen ambiental mediante anuncios que, si bien pueden tener valor en abstracto, pierden credibilidad al analizar el contexto en el que se presentan.

En definitiva, la red de refugios climáticos podría ser una herramienta útil si se integrara en una política ambiental coherente. Pero en el Getxo actual, donde primero se reduce la sombra natural y después se anuncian soluciones artificiales, la propuesta se percibe más como un ejercicio de marketing político que como una respuesta real a los retos del municipio.