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El Gobierno de Getxo considera “chiquilladas” los lanzamientos de huevos y yogures contra viviendas

El Equipo de Gobierno de Getxo ha confirmado oficialmente la información adelantada por el Diario de Getxo a comienzos del pasado mes de mayo sobre los actos vandálicos que vienen sufriendo vecinos de distintas zonas del municipio, especialmente en Maidagan. Lo ha hecho en respuesta a una pregunta formulada por el PP de Getxo, reconociendo la existencia de Avisos, Quejas y Sugerencias (AQS) de residentes que denuncian el lanzamiento de huevos y yogures contra ventanas de viviendas.

Sin embargo, la respuesta ofrecida por la concejala de Seguridad Ciudadana, Keltse Eiguren, ha dejado una sensación agridulce entre quienes llevan tiempo sufriendo estos comportamientos. La edil ha llegado a calificar los hechos como “chiquilladas o gamberradas”, una expresión que, aunque posteriormente matizó asegurando que no pretende restar importancia a las molestias sufridas por los vecinos, transmite una evidente minimización del problema.

Porque más allá de la edad de los presuntos autores -muy jóvenes el palabras de Eiguren-, resulta difícil entender que lanzar huevos, yogures, objetos contra viviendas particulares o incluso provocar daños materiales pueda despacharse con una simple referencia a “chiquilladas”. Los propios testimonios recogidos por este periódico reflejan una realidad muy distinta: vecinos obligados a limpiar fachadas y ventanas, familias que denuncian lanzamientos reiterados de objetos e incluso casos en los que se han producido daños materiales.

La cuestión de fondo no es tanto la gravedad penal de cada incidente concreto como el mensaje político que se traslada. Cuando la responsable municipal de Seguridad Ciudadana define estos comportamientos como “gamberradas”, está ofreciendo también una pista sobre el nivel de prioridad que el Gobierno local parece dispuesto a conceder a una problemática que lleva meses generando malestar vecinal.

La propia respuesta municipal confirma que las quejas existen y que el Ayuntamiento tiene constancia de ellas. Si bien la responsable indica que la policía local «ha establecido una tarea de patrullaje» para prevenir este tipo de actos, el resto del discurso oficial parece más bien orientado a rebajar la trascendencia de los hechos.

Los vecinos afectados probablemente no esperan que se trate a estos menores como delincuentes. Lo que sí esperan es que el Ayuntamiento reconozca la dimensión real de un problema que afecta a su tranquilidad y convivencia. Porque para quien se encuentra huevos estrellados contra sus ventanas, limpia restos de comida de su fachada o ve cómo se repiten los incidentes semana tras semana, la diferencia entre una “gamberrada” y un problema de convivencia resulta mucho más que una cuestión semántica.

La confirmación oficial de las denuncias publicadas por el Diario de Getxo despeja cualquier duda sobre la existencia de estos episodios. Lo que queda por ver ahora es si el Gobierno municipal los abordará con la misma contundencia con la que los vecinos llevan meses reclamando soluciones o si, por el contrario, quedarán archivados en el cajón de las simples “chiquilladas”.