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Mientras Barakaldo honra a su Policía Local, Getxo mantiene un bloqueo político que desmotiva a sus agentes

El acto celebrado en Barakaldo para reconocer la labor de su Policía Local y del voluntariado de Protección Civil ha dejado en evidencia una realidad difícil de justificar en Getxo: el Ayuntamiento continúa sin organizar ni un solo acto público para agradecer el trabajo de sus agentes.

Mientras otros municipios ponen en valor la labor policial, Getxo permanece inmóvil. Y dentro del cuerpo, la lectura es clara: no es un olvido, es una decisión política sostenida en el tiempo.

La concejala de Seguridad, Keltse Eiguren, lleva en el cargo desde hace diecinueve años. En todo ese periodo, no se recuerda ningún reconocimiento institucional, ni una ceremonia, ni una entrega de distintivos, ni un acto público ante la ciudadanía. La única presencia municipal en homenajes ha sido como invitado en actos organizados por otras instituciones, nunca como impulsor. Para la plantilla, esto no es casualidad.

La ausencia de homenajes responde al temor político a molestar a EH Bildu, formación que históricamente ha mantenido posiciones críticas hacia los cuerpos policiales en distintos ámbitos. Esta línea de actuación parece haberse convertido en una norma no escrita dentro del área de Seguridad: no organizar actos de reconocimiento para no abrir un nuevo frente político.

El contraste con Barakaldo ha sido especialmente doloroso para los agentes de Getxo. Allí, el Ayuntamiento ha celebrado un acto solemne, con entrega de medallas, presencia institucional y reconocimiento explícito a intervenciones destacadas, incluida la actuación durante la DANA.

En Getxo, en cambio, no existe ningún mecanismo municipal para visibilizar el trabajo policial, pese a que la plantilla afronta cada año agresiones, rescates, emergencias y operativos complejos.

La falta de reconocimiento no es un detalle simbólico. Dentro del cuerpo, la sensación es de desamparo institucional. El clima que se vive dentro del cuerpo es de desmotivación acumulada durante años, una percepción de que el Ayuntamiento evita reconocer su labor por cálculo político y la sensación de que el trabajo policial se invisibiliza deliberadamente.

La ausencia de respaldo público, señalan, termina repercutiendo en la moral interna y, en última instancia, en la calidad del servicio.

El ejemplo de Barakaldo ha reabierto una herida que en Getxo lleva años sin cerrarse. La Policía Local sigue sin un solo homenaje propio, sin un acto institucional que ponga en valor su trabajo y sin una explicación oficial que justifique esta ausencia.

La pregunta ahora es si el Ayuntamiento seguirá manteniendo este veto político al reconocimiento público, o si, por primera vez asumirá que la Policía Local de Getxo merece el mismo respeto institucional que reciben sus homólogos en otros municipios.