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Preocupante delincuencia contra los mayores de 65 años en Getxo: más robos, más estafas y hogares cada vez menos seguros

Los datos oficiales de la Ertzaintza sobre victimizaciones de personas mayores de 65 años en Getxo confirman un deterioro sostenido de la seguridad en el municipio una vez superadas las restricciones derivadas de la pandemia.

Excluidos los años 2020 y 2021, todavía marcados por el confinamiento y una actividad social parcialmente paralizada, el análisis del periodo 2022–2025 revela una evolución claramente negativa y sin correcciones estructurales.

Lejos de remitir, la delincuencia que afecta a este colectivo vulnerable se ha cronificado en cifras elevadas, con repuntes especialmente graves en los delitos patrimoniales y en aquellos que inciden directamente en la seguridad del domicilio.

El primer año plenamente normalizado, 2022, ya arrojó 375 infracciones penales contra personas mayores de 65 años en Getxo. Lejos de estabilizarse, la cifra se disparó en 2023 hasta 465 delitos, el peor dato de toda la serie. Aunque en 2024 se produjo una ligera bajada (395), los datos de 2025 vuelven a repuntar hasta 409, confirmando que Getxo no ha conseguido frenar esta dinámica.

El balance es inequívoco: la delincuencia contra las personas mayores no solo no se ha reducido, sino que se ha asentado en niveles preocupantemente altos.

El análisis por tipologías vuelve a señalar a los delitos contra el patrimonio y el orden socioeconómico como el principal problema de seguridad para las personas mayores en Getxo.

Entre 2022 y 2025, este tipo de infracciones se mantienen en cifras muy elevadas:

– 344 delitos en 2022
– 425 en 2023
– 351 en 2024
– 376 en 2025

Dentro de este bloque, las estafas presentan un comportamiento especialmente grave. Tras los 116 casos registrados en 2022, se alcanza un máximo de 174 en 2023, y lejos de corregirse, a pesar del ligero descenso, se mantienen en cifras muy altas en 2024 (161) y 2025 (167).

Se trata de un delito que golpea de forma directa a las personas mayores, muchas veces de manera reiterada y con consecuencias económicas difíciles de revertir.

Uno de los datos más inquietantes del último año es el incremento del robo con fuerza en las cosas, que aumenta en 2025 con respecto a 2024, de 37 a 56, rompiendo la tendencia descendente del ejercicio anterior. Este repunte evidencia que los delincuentes vuelven a optar por modalidades más invasivas, que requieren mayor planificación y que generan una sensación de inseguridad mucho más intensa entre las víctimas.

A este fenómeno se suma otro dato especialmente alarmante: el allanamiento de morada, que pasa de 0 casos en 2024 a 5 en 2025. Aunque la cifra pueda parecer reducida en términos absolutos, su significado es muy relevante. Y es que supone la reaparición de un delito extremadamente grave, que afecta directamente a la inviolabilidad del domicilio y a la tranquilidad de las personas mayores en su propio hogar.

Para este colectivo, el hogar es el principal espacio de refugio y seguridad. Que vuelvan a registrarse allanamientos refleja un empeoramiento cualitativo del tipo de delincuencia, no solo cuantitativo.

Los hurtos continúan en una tendencia claramente preocupante, alcanzando en 2025 los 92 casos, el peor dato del periodo analizado. Se trata de delitos cotidianos que erosionan la confianza y la percepción de seguridad en la vía pública y en espacios habituales como comercios o transporte.

Por su parte, el robo con violencia o intimidación (16) mantiene cifras preocupantes tras el fuerte pico de 2023 (25 casos), consolidándose como una amenaza real para personas de edad avanzada.

El análisis conjunto de los datos deja una conclusión clara: Getxo no está logrando proteger de manera efectiva a su población mayor.

El aumento del robo con fuerza, la reaparición de allanamientos de morada, la persistencia de estafas masivas y la continuidad de agresiones y amenazas configuran un escenario de inseguridad estructural, no de episodios aislados.

Los datos oficiales desmontan cualquier discurso complaciente. La delincuencia contra las personas mayores no es un problema puntual ni heredado de la pandemia, sino una realidad actual y sostenida que exige medidas urgentes, específicas y evaluables.

Mientras estas no lleguen, las personas mayores de Getxo seguirán viviendo con una sensación creciente de vulnerabilidad, viendo cómo incluso su propio hogar deja de ser un espacio plenamente seguro.