Los recientes accidentes registrados en el bidegorri de la Avenida Zugazarte, a la altura del Hotel Embarcadero, han generado inquietud entre vecinos, comerciantes y usuarios habituales de la zona.
El pasado sábado 21 de febrero, hacia las 13:30 horas, se produjo un accidente en este punto en el que se vieron implicados un coche y una bicicleta. Apenas tres días después, el martes 24 de febrero, tuvo lugar otro siniestro en el mismo lugar, lo que ha reavivado el debate sobre la seguridad en este cruce.
Un comerciante con negocio en las inmediaciones trasladó a este medio su preocupación por lo que considera una situación reiterada. “Vamos a golpe por semana”, señalaba, relatando que en el último accidente una bicicleta que circulaba “muy fuerte” colisionó con un vehículo que salía del hotel. Según su experiencia, se producen situaciones de riesgo porque algunos ciclistas no reducen la velocidad en ese punto, lo que obliga a los conductores a frenar de forma preventiva para evitar el choque. “O frenas tú o nos chocamos”, resumía gráficamente.
Tras la publicación de esa información, un vecino y ciclista habitual de la zona ha querido aportar una matización. Según explica, en el bidegorri no existe ninguna señal específica de “ceda el paso” dirigida a los ciclistas, más allá de las marcas en los pasos peatonales. Recuerda además que los vehículos que acceden desde el hotel a la Avenida Zugazarte deben ceder el paso al incorporarse a la vía, tanto a ciclistas como al resto de vehículos que circulan por ella.
Este vecino subraya que no se puede atribuir de forma generalizada la responsabilidad a los ciclistas, aunque coincide en que es imprescindible adecuar la velocidad a las circunstancias del entorno y respetar los pasos de peatones.
Ambos testimonios reflejan percepciones distintas de una misma realidad, que es la existencia de riesgo evidentemente y la repetición de incidentes.
La reiteración de accidentes en este tramo de Zugazarte vuelve a situar el foco en la seguridad vial y en la conveniencia de analizar si la señalización, la visibilidad y la configuración del acceso al hotel son las más adecuadas para garantizar la convivencia segura entre vehículos y bicicletas.




