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El campo de Fadura, anegado por el desbordamiento del Gobela pocas semanas después de su reforma de 931.000 euros

El campo de hierba natural de Fadura, donde disputan sus partidos el Arenas Club y el Club Deportivo Getxo, ha amanecido este sábado completamente anegado tras las intensas lluvias registradas durante la madrugada y el desbordamiento del río Gobela. La imagen a primera hora de la mañana era tan impactante como elocuente: buena parte del terreno de juego convertido en una auténtica lámina de agua.

La inundación llega pocas semanas después de que finalizasen las obras de acondicionamiento del campo, unos trabajos que han supuesto una inversión de 931.000 euros para adecuar la instalación a los requisitos exigidos por la Real Federación Española de Fútbol para competir en Primera Federación, categoría en la que milita el Arenas Club.

Los trabajos, ejecutados por Getxo Kirolak y concluidos recientemente, se prolongaron durante más de dos meses e incluyeron la reparación del vallado perimetral, la renovación de los vestuarios del edificio principal, el saneamiento y reparación de las gradas existentes —tanto en los fondos como en la zona más próxima al río— y la mejora de las tribunas. Asimismo, se actuó sobre los accesos al campo, la iluminación del terreno de juego y del recinto, además de instalar nuevos sistemas de comunicación y seguridad, como megafonía y videovigilancia.

Sin embargo, la intensa lluvia caída durante la noche y la crecida del Gobela han vuelto a poner en evidencia la vulnerabilidad de esta zona del polideportivo de Fadura frente a episodios de fuertes precipitaciones. El agua llegó a cubrir buena parte del terreno de juego y de las zonas perimetrales, obligando a suspender el partido programado para esta tarde del Club Deportivo Getxo.

Afortunadamente, el calendario ha querido que este fin de semana el Arenas Club no tuviera que disputar ningún encuentro en este campo, lo que evita, al menos por ahora, un problema deportivo añadido.

Con el paso de las horas el nivel del agua ha ido descendiendo paulatinamente, aunque todavía es pronto para evaluar los daños que la inundación haya podido causar en el césped natural y en las infraestructuras recientemente acondicionadas.

Mientras tanto, la imagen del campo convertido en una piscina improvisada deja una escena tan insólita como preocupante en una instalación que acaba de ser renovada.