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Getxo Kirolak suma abonados, en parte gracias a usuarios de fuera del municipio, mientras caen ingresos y aumenta la presión sobre el sistema

La Memorias de 2025 de Getxo Kirolak insiste en una idea: el número de abonados sigue creciendo. Sin embargo, ese mensaje, repetido como principal indicador de éxito, pierde fuerza cuando se analiza con contexto y en detalle.

En 2025 se alcanzan 26.085 abonados, una cifra superior a la de 2024 (25.008). Pero más allá de este matiz, la cuestión de fondo es otra: el aumento de abonados no viene acompañado de una mejora en los indicadores clave. Al contrario.

El dato más revelador está en los ingresos. En 2024, el organismo reconocía 15,5 millones de euros, mientras que en 2025 esta cifra cae hasta los 13,85 millones. Son más de 1,6 millones menos en un contexto de mayor actividad. En términos simples: hay más usuarios, pero el sistema ingresa menos dinero.

Este descenso rompe la lógica básica de cualquier servicio público: crecer debería reforzar la sostenibilidad, no debilitarla. Sin embargo, ocurre lo contrario. Además, el presupuesto total sigue aumentando (más de 20 millones en 2025), lo que agrava el desfase entre lo previsto y lo realmente ingresado.

En el ámbito social, la evolución tampoco acompaña. Las bonificaciones concedidas bajan de 1.224 en 2024 a 1.098 en 2025. Es decir, hay menos personas beneficiándose de ayudas para acceder al deporte municipal. Este recorte se produce precisamente cuando el número total de abonados aumenta, lo que refuerza la idea de que el crecimiento no está siendo inclusivo ni equitativo.

A ello se suma el incremento de abonados no empadronados, que pasan de 2.745 a 3.077. Parte del crecimiento, por tanto, procede de fuera del municipio, lo que introduce dudas sobre si el sistema está priorizando adecuadamente a la ciudadanía de Getxo.

El uso de las instalaciones también refleja tensiones. Aunque aumentan las reservas, lo hacen en un contexto de mayor presión general, sin que esto se traduzca en mejores resultados económicos ni en una ampliación del acceso social.

Además, el gasto ejecutado desciende (de 15,51 a 13,80 millones), lo que puede indicar dificultades para sostener el ritmo de crecimiento o para desarrollar inversiones necesarias en instalaciones.

En conjunto, los datos dibujan una realidad incómoda: el aumento de abonados no puede considerarse un éxito en sí mismo. Ese crecimiento viene acompañado de peores resultados en ingresos, menor cobertura social y mayor presión sobre el sistema.

El reto para Getxo Kirolak no es solo recuperar cifras de usuarios, sino hacerlo con un modelo equilibrado y sostenible. A día de hoy, las memorias de 2025 apuntan más a un crecimiento desequilibrado que a una mejora real del servicio público.