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CARTA AL DIRECTOR | Del riego manual al abandono del sistema automático

Un lector denuncia el abandono de los sistemas de riego instalados hace dos décadas en varios parques del municipio y critica el cambio en el modelo de mantenimiento de jardinería, que, a su juicio, ha empeorado la conservación de las zonas verdes.

Hola, voy al grano. Hay una cosa que se nos ha olvidado sobre la jardinería, y es el riego.
Hace 18 o 20 años se inició la instalación de riego automático en parques y jardines, con el consiguiente gasto en material y personal que lo instaló. Luego había dos personas casi exclusivamente dentro de la plantilla de jardineros para ocuparse de su buen funcionamiento.

Desde hace ya unos cuantos años, esto está sin funcionar. Los tubos subterráneos de riego siguen instalados con sus correspondientes tapas de control y programación, pero los aspersores llevan estropeados años y no se cambian, ni se supervisan, ni nada. Por lo menos, esto pasa en parques pequeños como el de Iturgitxi y otros.

¿Cuál es el resultado de este grandísimo gasto que tuvo el Ayuntamiento? A día de hoy: dejadez, olvido, falta de reparaciones y, sobre todo, falta de riego. Los parques ya se están secando; lo verán en junio, julio y agosto. Se secarán plantas, hierba y árboles pequeños.

Los pájaros que bebían del riego ya no lo pueden hacer. Tampoco hay fuentes en los barrios de segunda y tercera. Las personas tienen cada vez menos árboles y menos bancos donde sentarse a su sombra.

Hace veinte o treinta años se regaban a mano los parques y se colocaban grandes aspersores conectados mediante mangueras a las bocas de riego. Se encargaban de ello los llamados “jardineros de barrio”, como decía el PP: jardineros asignados exclusivamente al mantenimiento de varios parques concretos.

En noviembre se los llevaban a la poda de árboles, que duraba como mucho hasta primeros de febrero. Cuando llovía, no se podaba por seguridad, y ese día se volvía a las tareas ordinarias del parque.

En 2007 o 2008 se cambió el sistema de trabajo, eliminando al jardinero de barrio y agrupando a los jardineros en cuadrillas que operan por todo el municipio. Esto resultó más “económico” para las empresas, pero peor para el servicio prestado.

A los hechos me remito. ¿O piensan ustedes que ahora está mejor?