

Getxo vive estos días una imagen que muchos vecinos describen como cada vez más habitual y cada vez más preocupante: personas durmiendo en parques infantiles, accesos deportivos, entradas de comercios y cajeros automáticos.
Una realidad que, lejos de ser anecdótica, se ha convertido en una presencia constante en zonas de uso familiar y de tránsito diario.
En el parque Novia Salcedo, donde lo habitual es ver a padres jugando con sus hijos uno de los bancos ha amanecido ocupado por un colchón improvisado y una persona durmiendo.
Pero la denuncia más contundente llega desde el entorno del Polideportivo Fadura, donde una vecina relata una situación que considera “grave y completamente inaceptable”:
“Mientras paseaba con mi perro, encontré a una persona tumbada en el césped, justo junto a la entrada del recinto, aparentemente en un estado de intoxicación o con una alteración importante que le impedía levantarse» ha explicado la ciudadana.
«Me preocupa especialmente porque es un acceso muy transitado por familias y niños. Independientemente de la situación personal de esa persona, creo que este tipo de casos deberían recibir una atención rápida por parte de los servicios correspondientes, tanto por su propia seguridad como por la tranquilidad de quienes utilizan el polideportivo.” ha concluido.
Estos no son hechos aislados, sino de una tendencia creciente que está generando inseguridad y desconcierto entre buena parte de la población.
A estas denuncias se suman otras: un hombre durmiendo en la entrada de una inmobiliaria en la calle Amezti, personas pernoctando en cajeros automáticos de entidades bancarias donde algunos vecinos aseguran que evitan entrar por miedo o incomodidad, y escenas similares en distintos puntos del municipio.
Las denuncias que llegan al Diario de Getxo coinciden en un punto: la ausencia de una intervención rápida y visible por parte de los servicios municipales.
Los vecinos reclaman que el Ayuntamiento y los servicios sociales actúen con mayor agilidad, tanto para proteger a las personas en situación de vulnerabilidad como para garantizar la seguridad y tranquilidad en espacios públicos.
La percepción generalizada es que Getxo está normalizando situaciones que antes eran excepcionales, y que la falta de respuesta institucional está dejando a los vecinos solos ante una problemática que afecta directamente a la convivencia diaria.
Las escenas descritas no hablan solo de exclusión social. Hablan de una gestión insuficiente, de una falta de presencia institucional y de una creciente sensación de abandono en espacios que deberían ser seguros, familiares y cuidados.
Los vecinos lo resumen con una frase que se repite en los testimonios recibidos: “Esto no es normal, y no puede seguir así.”




