Hoy, 19 de enero de 2026, se cumplen 46 años del asesinato de José Miguel Palacios Domínguez, agente comercial de 31 años, a manos de la banda terrorista ETA en Algorta.
Casi medio siglo después, su nombre no aparece en ninguna calle, placa o espacio público de Getxo que recuerde de forma específica su asesinato.
Los hechos ocurrieron en la tarde del 19 de enero de 1980 en la cafetería Txiskiñe, situada en la calle Telletxe, cerca de su domicilio. Como hacía habitualmente, José Miguel Palacios se encontraba jugando una partida de cartas en el reservado del local. En el establecimiento había alrededor de quince personas entre jugadores y espectadores.
Pasadas las seis y media de la tarde, en torno a las siete menos cuarto, dos hombres y una mujer entraron en el bar a cara descubierta. Tras ordenar a los presentes que se apartaran, efectuaron hasta nueve disparos contra Palacios, alcanzándole en la cabeza, el cuello y el pecho. Ninguno de sus compañeros de juego resultó herido.
La víctima fue trasladada de inmediato en una ambulancia municipal al Hospital Civil de Basurto, aunque, según declaró el conductor del vehículo sanitario, José Miguel Palacios ya había fallecido en el momento del traslado tras recibir ocho o nueve impactos de bala.
Tras el atentado, los pistoleros abandonaron el local obligando a los clientes a permanecer quietos y huyeron en un vehículo que había sido sustraído quince minutos antes a punta de pistola en la misma localidad. El 23 de enero de 1980, ETA reivindicó el asesinato. José Miguel Palacios trabajaba como agente comercial para la empresa Olivetti, aunque llevaba una temporada en paro.
Su padre, Tomás Palacios, declaró entonces que su hijo nunca había estado vinculado a la política ni había recibido amenazas. «Hace tiempo le dijeron que era un chivato, pero nunca se había metido en política. No entiendo nada de lo que ha pasado», afirmó entre lágrimas. Tomás Palacios tuvo conocimiento del asesinato de su hijo a través de la agencia EFE.
El Ayuntamiento de Getxo celebra anualmente una concentración en memoria de “todas las víctimas del terrorismo” en el parque de San Ignacio, un acto de carácter genérico al que, según se ha constatado en distintas ocasiones, no suele acudir EH Bildu. Sin embargo, este homenaje colectivo resulta insuficiente para quienes consideran que la memoria de las víctimas no puede diluirse en actos abstractos.
Cada una de las personas asesinadas por ETA en Getxo tiene nombre, historia y circunstancias concretas. Por ello, diferentes voces reclaman que cada víctima cuente con un reconocimiento individual y permanente en el municipio, como una calle o una placa que preserve su memoria en el espacio público.
Cuarenta y seis años después, José Miguel Palacios Domínguez sigue sin ese reconocimiento. Con esta publicación, el Diario de Getxo quiere recordar su nombre y subrayar que la memoria no puede limitarse a un solo acto anual, sino que debe formar parte visible y permanente de la vida del municipio.




