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Mientras la alcaldesa de Getxo presume de seguridad, el municipio sufre casi 10 delitos diarios

El Ayuntamiento de Getxo ha difundido este lunes una nota de prensa en la que la alcaldesa, Amaia Aguirre, y el consejero de Seguridad, Bingen Zupiria, presentan como un éxito los datos de criminalidad del municipio correspondientes a 2025. Sin embargo, las cifras incluidas en el propio comunicado oficial dibujan una realidad muy distinta: Getxo registró 3.590 delitos en un solo año, lo que equivale a casi 10 delitos al día.

Traducido a términos más comprensibles, la estadística oficial implica que en Getxo se denuncia un delito cada 2 horas y 27 minutos, es decir, un delito cada 147 minutos. Una frecuencia incompatible con el relato de “municipio seguro” que intenta transmitir el gobierno local.

La cifra global supone además casi 70 delitos a la semana y cerca de 300 al mes, una dimensión que convierte el problema en estructural y no anecdótico.

El propio Ayuntamiento reconoce que la tasa de delincuencia de Getxo se sitúa en 47,86 delitos por cada 1.000 habitantes, lo que equivale a que, estadísticamente, en el municipio se registra un delito anual por cada 21 vecinos.

A pesar de ello, el comunicado difundido a los medios insiste en subrayar el descenso del 4,60% respecto al año anterior, presentándolo como prueba de una evolución positiva.
Pero el dato absoluto es contundente: 3.590 delitos siguen siendo 3.590 delitos.

Y aunque el gobierno municipal celebra que la tasa haya bajado “un punto” respecto a 2024, en un municipio de 76.000 habitantes esa diferencia equivale a una reducción insignificante.

En la nota de prensa, Amaia Aguirre afirma que “Getxo se ratifica como uno de los grandes municipios de Vizcaya con menor tasa de criminalidad y delitos”. Sin embargo, la propia cifra oficial de 47,86 delitos por cada 1.000 habitantes cuestiona seriamente ese mensaje.

La crítica no está en si el dato baja o sube unas décimas, sino en que el Ayuntamiento pretende vender como tranquilidad una realidad que, a la vista de los números, resulta difícil de justificar.
Mientras el consistorio se felicita por un descenso porcentual, la cifra total implica que cada día del año se producen casi diez delitos en el municipio. Y eso sin contar aquellos que no se denuncian y, por tanto, no aparecen en las estadísticas oficiales.

El comunicado también señala que los ciberdelitos descendieron un 0,21%. Se trata de una variación ridícula que, sin embargo, se incluye en el texto como si fuese un avance destacable.

En lugar de explicar con claridad el tipo de delincuencia predominante, las zonas más afectadas o las medidas concretas que se van a adoptar, la nota de prensa opta por una lectura complaciente, basada en porcentajes y titulares tranquilizadores.

La reunión entre la alcaldesa y el consejero de Seguridad contó con la presencia de responsables de la Policía Local y de la Ertzaintza, y el comunicado insiste en la “colaboración” entre ambos cuerpos. Sin embargo, no se anuncia ningún plan específico ni refuerzo claro. La nota de prensa se limita a presentar el encuentro como una muestra de coordinación, sin aportar compromisos verificables.

Estas cifras explican por qué, pese al discurso institucional, en parte de la ciudadanía crece la sensación de inseguridad y la percepción de que el municipio está perdiendo la tranquilidad que históricamente se le atribuía.

En su comunicado, el Ayuntamiento intenta transmitir que Getxo es un municipio especialmente seguro y que el descenso registrado en 2025 es prueba de que el modelo funciona. Sin embargo, los datos incluidos en la propia nota de prensa dejan otra lectura evidente: Getxo sigue registrando un volumen de delincuencia elevado, difícilmente compatible con el tono triunfal empleado por el gobierno local.

Si en Getxo se registra un delito cada dos horas y media, el debate no debería centrarse en el porcentaje de descenso, sino en el volumen total y en las medidas reales que se van a aplicar para reducirlo.

Porque una cosa es un titular institucional y otra, la realidad estadística. 3.590 delitos al año no son un éxito político. Son un problema público.