Pulsa «Intro» para saltar al contenido

Cuando los vándalos se sienten dueños de la calle: la pintada que da la razón a Andrade

La última “hazaña” nocturna de la chusma vandálica que frecuenta el centro de Algorta ha terminado convirtiéndose en el mejor argumento a favor de instalar una comisaría de Policía Local en la plaza San Nicolás. Lo que pretendía ser una burla contra Eduardo Andrade y el Partido Popular ha acabado retratando, sobre todo, el nivel de impunidad y degradación que algunos creen disfrutar en pleno centro de Algorta.

Las pintadas aparecidas en la persiana de un local próximo a San Nicolás incluyen frases como “Andrade fantasmón” y “No 1 comisaría sino 4”, en referencia a la histórica propuesta del Andrade de crear oficinas policiales de barrio en Getxo. También aparecen las siglas del PP tachadas.

Sin embargo, el resultado final dista mucho de cualquier golpe político inteligente: ni la caricatura guarda parecido alguno con Andrade ni el mensaje transmite otra cosa que no sea gamberrismo de madrugada y obsesión política mal digerida.

Lo más llamativo es que los autores de la pintada han terminado desmontando su propio relato. Porque mientras intentaban ridiculizar la petición de Andrade para reforzar la presencia policial en San Nicolás, lo único que han demostrado es que en determinadas calles de Algorta algunos se sienten tan cómodos actuando que creen que pueden ensuciar fachadas, señalar adversarios políticos y vandalizar el espacio público sin consecuencia alguna.

Es precisamente esa sensación de barra libre la que Eduardo Andrade denunció hace apenas unas semanas en el pleno municipal. El portavoz del principal partido de la oposición defendió la necesidad de ubicar una comisaría de Policía Local en el antiguo edificio de Telefónica, junto a San Nicolás, recordando que cerca de un tercio de los delitos de Getxo se concentran en Algorta. El resto de grupos rechazó la propuesta. Poco después, aparecen estas pintadas.

La ironía es devastadora para sus autores: en vez de desacreditar la iniciativa del PP, la han reforzado de la manera más torpe posible. Han convertido una pared vandalizada en un cartel involuntario a favor de aumentar la vigilancia y la presencia policial en la zona.

Porque cuando unos encapuchados armados con sprays creen que hacer pintadas políticas es un acto de valentía, lo único que evidencian es cobardía, falta de civismo y una preocupante sensación de impunidad. Ni intimidan, ni hacen gracia, ni lanzan un mensaje brillante. Simplemente demuestran que San Nicolás tiene un problema que algunos llevan demasiado tiempo negando.