Las fiestas de San Ignacio de Algorta vuelven a estar rodeadas de polémica. La programación oficial de este 31 de julio, considerada la jornada principal de las fiestas, incluye un acto organizado por SARE, una organización que defiende el acercamiento y los derechos de los presos de ETA. Aunque el programa presenta la actividad como un pasacalles con música, su presencia en el programa oficial ha generado críticas por la imagen que proyecta de unas fiestas promovidas con la supervisión y el visto bueno del Ayuntamiento de Getxo.
La programación festiva es elaborada por la Comisión de Fiestas, pero antes de su publicación pasa por un proceso de revisión municipal. Por ello, la presencia de este acto en el programa oficial no es un hecho aislado, sino una decisión que ha contado con el conocimiento del Consistorio.
La controversia no se limita a este acto. Durante el inicio de las fiestas, los principales espacios festivos, especialmente el recinto de txosnas y la plaza San Nicolás, han vuelto a llenarse de carteles y pancartas en favor de los presos de ETA, junto a abundante simbología relacionada con Palestina y otras proclamas habituales de la izquierda abertzale.
En el propio txupinazo, desde el edificio principal de la biblioteca de San Nicolás podían verse en el centro de la balconada, junto a la ikurriña, la bandera palestina y otra con la palabra «Amnistia». Asimismo, en las columnas del frontón de San Nicolás se exhibían mensajes reclamando la vuelta a casa de los presos de ETA, presentándolos como «presos vascos, exiliados y deportados», una terminología que para numerosos vecinos supone una forma de blanquear el pasado terrorista de la organización y sus miembros.
Una nueva polémica con el castellano
A todo ello se suma otra iniciativa impulsada desde las txosnas que también ha provocado críticas. En este recinto se ha reservado una pequeña ventana para quienes realicen sus pedidos en castellano, mientras que el resto del espacio se destina a las peticiones en euskera.
Aunque la medida tenga un carácter simbólico y resulte difícil de aplicar de forma estricta, numerosos vecinos consideran que transmite un mensaje de exclusión y supone un señalamiento hacia quienes utilizan el castellano, una de las dos lenguas oficiales de la Comunidad Autónoma.
La polémica resulta especialmente sensible al tratarse de unas txosnas que reciben apoyo y financiación pública, lo que, según los críticos, debería obligar a garantizar un ambiente integrador para toda la ciudadanía, con independencia de su lengua o sensibilidad política.
El Ayuntamiento se desvincula
Mientras tanto, el Ayuntamiento de Getxo mantiene la misma postura que en años anteriores. En la página web municipal, el Consistorio advierte de que «no se hace responsable del contenido de los programas festivos», deslindándose de los mensajes y actividades organizados por la Comisión de Fiestas.
Sin embargo, esa explicación no convence a quienes consideran que el Consistorio no puede limitarse a mirar hacia otro lado cuando el programa oficial incorpora actos de organizaciones vinculadas al entorno de los presos de ETA o cuando los principales espacios festivos aparecen dominados por mensajes políticos que, lejos de representar la pluralidad de Getxo, identifican las fiestas con una única sensibilidad ideológica.
Las imágenes vistas en San Nicolás y en el recinto de txosnas vuelven a alimentar un debate que se repite verano tras verano: si las fiestas de Algorta representan realmente a todos los vecinos o si, por el contrario, continúan siendo un espacio apropiado por una parte del espectro político e ideológico, con la pasividad del Ayuntamiento de Getxo.




