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Décadas de abandono convierten un terreno del Puerto Viejo en un asentamiento ilegal entre fecales, ratas y malos olores

Vecinos de la calle San Nicolás denuncian décadas de indefinición urbanística en una zona donde ahora un terreno ocupado por un magrebí genera vertidos de aguas fecales directamente a la acera, malos olores y presencia de ratas.

La situación que padecen algunos vecinos de la bajada al Puerto Viejo desde la calle San Nicolas tiene un origen que se remonta mucho más atrás que el actual problema de insalubridad. Desde hace más de tres décadas, los propietarios de esta zona viven condicionados por una unidad de ejecución cuyo futuro continúa sin resolverse.

El ámbito afectado comprende, según explica uno de los propietarios, el entorno situado entre el antiguo palacete de la calle San Nicolás —derribado recientemente— y la zona próxima al restaurante Itxas Bide, en el Puerto Viejo. Durante años se han sucedido las dudas sobre qué hacer finalmente con estos terrenos: expropiaciones, desarrollo urbanístico, fórmulas de cooperación entre propietarios o indemnizaciones.

Mientras esa decisión no llega, los propietarios aseguran vivir en una situación de absoluta incertidumbre sobre el futuro de sus viviendas. La existencia de una unidad de ejecución pendiente condiciona, según denuncian, cualquier inversión: reformar una vivienda, renovar una cubierta o realizar mejoras importantes supone asumir el riesgo de gastar decenas de miles de euros en un inmueble cuyo futuro urbanístico se desconoce.

Una situación que según denuncian también habría contribuido al deterioro progresivo de determinadas parcelas y edificaciones.

Y es precisamente en este contexto donde aparece el segundo problema: un terreno ocupado en la calle San Nicolás que, según la denuncia presentada, carece de unas condiciones básicas de saneamiento y está generando un problema de salubridad en plena vía pública.

Fecales directamente a la acera

Denuncian que en uno de los terrenos existe un asentamiento ilegal y que una persona magrebí estaría residiendo allí llegando incluso a instalar una tubería que evacúa aguas fecales directamente hacia la acera, al no disponer el terreno de una conexión adecuada con la red de saneamiento.

Las consecuencias son evidentes: malos olores, vertidos en la vía pública y presencia de ratas en el entorno.

El problema no es nuevo. Aseguran haber trasladado esta problemática en varias ocasiones a la policía, aunque recientemente, la guardia urbana habría acudido al lugar y trasladado un informe al área de Urbanismo. Pero desde entonces no han tenido noticias.

«No sabemos nada de nada. La semana que viene pongo otra denuncia. Así llevamos años», trasladaba el pasado domingo 16 de agosto uno de los propietarios.

Una zona pendiente de solución desde hace décadas

La denuncia pone de manifiesto cómo la prolongada indefinición urbanística de la zona está teniendo consecuencias que van mucho más allá de los problemas administrativos para los propietarios.

Mientras la unidad de ejecución acumula décadas sin una solución definitiva, los vecinos aseguran que determinados espacios se deterioran, aparecen situaciones de ocupación y se acumulan problemas que terminan afectando al conjunto del entorno.

El propietario que ha contactado con el Diario de Getxo llega incluso a cuestionar si se está esperando a que las edificaciones se deterioren hasta el punto de poder declararlas en ruina.

Muchos propietarios siguen esperando una respuesta definitiva sobre los siguiente asuntos: qué se va a hacer con esta zona, qué futuro tienen las viviendas afectadas y quién va a asumir la responsabilidad de solucionar los problemas que mientras tanto se están generando.

Porque el Puerto Viejo no puede permanecer indefinidamente atrapado entre expedientes urbanísticos pendientes y problemas que los vecinos llevan años denunciando.

Treinta años después, los propietarios siguen sin saber qué futuro les espera. Y mientras tanto, en uno de los terrenos, las consecuencias ya han llegado a la acera en forma de aguas fecales, malos olores y ratas.