El Ayuntamiento de Getxo reconoce que la acera del lado izquierdo no forma parte del dominio público municipal y descarta actuar sobre ella mientras no se desarrolle urbanísticamente el ámbito. En la acera pública del lado contrario, los setos de las viviendas dificultan también el paso de los peatones.
La carretera del Faro vuelve a poner de manifiesto las dificultades que encuentran los peatones para transitar por algunos puntos de Getxo. En este caso, el principal problema se encuentra en la acera situada en el lado izquierdo de la carretera en sentido hacia el Faro y el Fuerte de La Galea, un tramo que actualmente permanece prácticamente cubierto por la hierba y la maleza y que resulta difícilmente transitable.
Sin embargo, detrás del deterioro de este espacio peatonal existe una circunstancia determinante: la acera no es de titularidad municipal.
El Ayuntamiento de Getxo ha confirmado en una reciente comisión informativa que este tramo «no forma parte del dominio público municipal». Por este motivo, el Consistorio asegura que «mientras no se desarrolle urbanísticamente ese ámbito no está previsto ninguna actuación de urbanización por parte de este Ayuntamiento».
La situación explica por qué, pese a que físicamente existe lo que en su día fue un espacio destinado al tránsito peatonal, el Ayuntamiento no contempla actualmente su recuperación o urbanización. La falta de titularidad pública limita la posibilidad de intervención municipal hasta que se produzca el correspondiente desarrollo urbanístico de la zona.
Los peatones tienen que cruzar la carretera
El problema adquiere una especial relevancia por la configuración del recorrido. Los peatones que avanzan hacia el Faro circulan inicialmente por el lado izquierdo de la carretera. Sin embargo, al aproximarse a la curva, la acera deja de ser practicable debido al estado de la vegetación y se ven obligados a cambiar de lado de la carretera
La alternativa es cruzar pasada la curva hasta la acera situada a la derecha, que sí pertenece al ámbito municipal y que, según había señalado anteriormente el equipo de gobierno al abordar esta misma cuestión, constituye el itinerario peatonal público de la zona.
El inconveniente es que este cambio de acera se produce en las proximidades de una curva, obligando a los peatones a cruzar la calzada no porque exista un paso diseñado para realizar ese recorrido, sino porque la acera del lado izquierdo no permite continuar caminando con normalidad.
La acera pública tampoco está completamente despejada
La situación se complica además porque la acera municipal tampoco está completamente libre de obstáculos. Los setos de una residencia próxima invaden parte del espacio destinado al tránsito peatonal, reduciendo la anchura disponible para quienes circulan por este lado.
De esta manera, el recorrido hacia el Faro presenta una particular paradoja: la acera que permitiría evitar el cruce de la carretera es privada y permanece prácticamente inutilizada por la vegetación, mientras que la alternativa pública tampoco ofrece un itinerario completamente despejado.
El Ayuntamiento, no obstante, diferencia ambas situaciones. Mientras que la actuación sobre la acera izquierda queda condicionada por su carácter privado y por el futuro desarrollo urbanístico del ámbito, el mantenimiento del espacio peatonal de la derecha sí se encuentra dentro del ámbito público.
El caso vuelve así a poner sobre la mesa la situación de determinados itinerarios peatonales de Getxo y, en este punto concreto, la dificultad de garantizar un recorrido continuo para los peatones cuando una de las aceras existentes no forma parte del dominio público municipal y la otra presenta obstáculos que reducen el espacio disponible.
Por ahora, la posición municipal es clara: no está prevista la urbanización de la acera privada mientras no se desarrolle urbanísticamente el ámbito. Entretanto, los peatones que quieran continuar hacia el Faro deben abandonar el lado izquierdo de la carretera y cruzar hacia la acera pública para poder seguir su recorrido.




