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El Observatorio de Derechos Lingüísticos traspasa límites al intentar influir en la política lingüística de este medio

El Observatorio de Derechos Lingüísticos ha remitido a Diario de Getxo un escrito que constituye un intento evidente de presión y de intromisión en la libertad editorial de este medio. Bajo la apariencia de una “reclamación ciudadana”, esta entidad pretende dictar en qué lengua debemos informar, insinuando obligaciones legales que no existen y utilizando un tono que se acerca peligrosamente a la advertencia institucional.

El documento, fechado el 11 de mayo, acusa a este periódico de publicar “exclusivamente en castellano” y cita fragmentos legales de forma selectiva para construir la idea de que Diario de Getxo estaría incumpliendo algún deber.

Nada más lejos de la realidad: ningún medio privado está obligado a publicar en dos lenguas, y mucho menos a hacerlo por exigencia de una fundación que se atribuye competencias que no tiene.

El Observatorio, que se presenta como defensor de derechos, adopta en este caso un papel que se asemeja más al de un órgano de vigilancia lingüística que al de una entidad promotora de libertades.

Su escrito no es una sugerencia: es una intervención directa en la autonomía de un medio, un intento de marcar límites y de condicionar la forma en que Diario de Getxo desarrolla su labor informativa.

Este tipo de prácticas no fortalecen el euskera. Más bien todo lo contrario. Lo único que logran es instrumentalizar el idioma para ejercer presión, no fomentan la convivencia y tampoco protegen derechos sino que los manipulan para justificar una injerencia.

Diario de Getxo quiere dejar claro sin ambigüedades los siguientes puntos:

  • – La elección del idioma es una decisión editorial exclusiva de este medio.
  • – Ninguna entidad privada puede fiscalizar nuestra línea editorial.
  • – No aceptamos presiones disfrazadas de reclamaciones ciudadanas.

La libertad de prensa incluye la libertad lingüística. Y quien intenta condicionarla, aunque lo haga con membrete institucional, está cruzando una línea que ningún medio libre debe tolerar.

Resulta significativo que este tipo de presiones aparezcan en un momento en el que Diario de Getxo está intensificando su labor de fiscalización pública y su cobertura crítica de asuntos locales.

El Observatorio no envía una observación: envía una advertencia. Y lo hace porque sabe que este medio no depende de estructuras políticas, institucionales ni ideológicas.

Pero se equivocan si creen que pueden intimidarnos. Diario de Getxo no se pliega. No se calla. Y no acepta tutelas.

Este medio continuará publicando en la lengua que considere adecuada para su audiencia, sin pedir permiso y sin aceptar imposiciones externas. La libertad de prensa no se toca.
Y quien lo intenta, queda retratado