El Ayuntamiento de Getxo ha confirmado que los 74 árboles retirados en las calles Andrés Isasi, Bilbao (63) y Miramar (11) serán sustituidos únicamente por “unos 20 árboles de pequeño porte en jardineras y espacios urbanos”.
Una decisión que evidencia, una vez más, la enorme contradicción entre el discurso climático del equipo de gobierno y la realidad de su política medioambiental.
Mientras desde el Consistorio se multiplican las campañas sobre sostenibilidad, adaptación climática y “refugios climáticos”, la realidad sobre el terreno es exactamente la contraria: menos arbolado, menos sombra, menos absorción de CO₂ y más cemento. Resulta difícil tomar en serio las proclamas ecológicas municipales cuando se elimina una masa arbórea consolidada para sustituirla por ejemplares testimoniales y de escaso impacto ambiental.
La pérdida de 74 árboles maduros solo en estas calles no puede maquillarse con 20 pequeños árboles en jardineras. Un árbol adulto aporta sombra real, regula la temperatura urbana, mejora la calidad del aire y genera biodiversidad.
Una jardinera ornamental no sustituye ni de lejos esos beneficios. La operación supone, en términos prácticos, una auténtica deforestación urbana en varias de las calles más transitadas del municipio.
Vecinos y expertos llevan años denunciando el deterioro progresivo del patrimonio arbóreo de Getxo: talas continuas, podas agresivas, mutilaciones sistemáticas de centenares de ejemplares y trasplantes con escaso criterio.
Ahora, el Ayuntamiento pretende presentarse como referente climático mientras reduce precisamente aquello que más ayuda a combatir el calor urbano: los árboles.
La incoherencia es absoluta. No se puede hablar de “adaptación climática” mientras se vacían las calles de sombra natural. No se puede defender la lucha contra las altas temperaturas mientras se sustituyen árboles consolidados por mobiliario vegetal simbólico. Y no se puede exigir credibilidad ciudadana cuando las políticas reales contradicen frontalmente la propaganda institucional.
Cada árbol adulto eliminado tarda décadas en recuperarse. Pero el daño a la confianza pública es inmediato.




