
Una usuaria denunció que los niños euskaldunes podrían no entender un aviso en español pese a vivir en un entorno donde el castellano es predominante
Las redes sociales volvieron a dejar una de esas polémicas difíciles de creer el pasado 15 de mayo, cuando una usuaria publicó una airada queja contra un cartel de seguridad colocado en el Muxikebarri de Algorta durante un concierto.
El motivo de la denuncia resulta tan llamativo como absurdo: la mujer sostenía que la traducción al euskera del aviso era incorrecta y que, debido a ello, los niños euskaldunes podrían no comprender el mensaje de peligro.
El cartel en cuestión decía:
“MESEDEZ, EZ BERMATU”
“NO APOYARSE POR FAVOR”
La denunciante publicó el siguiente mensaje en redes sociales en euskera (lo traducimos al castellano):
“El domingo en el Muxikebarri de Getxo, en el concierto de Goazen12. Ese espacio ha costado casi 50 millones de euros. Es peligroso para nuestros niños, especialmente para los euskaldunes, porque no van a entender nada.””
La publicación provocó inmediatamente multitud de reacciones de incredulidad y críticas por el planteamiento de fondo de la queja. Y es que la usuaria daba por hecho que podía haber menores en Getxo incapaces de entender una advertencia básica en castellano, algo que algunos usuarios calificaron directamente de ridículo.
Resulta difícil sostener seriamente que en un municipio como Getxo, donde el castellano es la lengua predominante en la vida social, comercial y cotidiana, existan niños que no puedan comprender un mensaje tan elemental como “No apoyarse por favor”.
De hecho, muchos usuarios señalaron que, de ser cierto semejante escenario, estaríamos hablando de menores educados de forma prácticamente aislada de la realidad lingüística de su entorno, algo que para numerosos comentaristas rozaría directamente el analfabetismo funcional.
A medida que la polémica se viralizaba, varios usuarios intervinieron para explicar que la traducción utilizada en euskera era perfectamente válida o, al menos, plenamente comprensible dentro del contexto del cartel.
Sin embargo, la autora de la denuncia insistió durante el hilo en que la palabra “bermatu” no era correcta para expresar la acción de apoyarse sobre una estructura o barandilla.
Más allá de la cuestión gramatical, la situación dejó una sensación compartida entre muchos usuarios: la de asistir a un nuevo episodio de fanatismo lingüístico llevado hasta extremos absurdos, donde incluso un cartel preventivo acaba convertido en arma política e identitaria.
Mientras tanto, el aviso siguió cumpliendo exactamente la función para la que fue colocado: evitar que alguien se apoyara en una zona potencialmente peligrosa.




