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Ya tenemos sistema de información de calidad del agua; ahora falta un contador de robos en las playas de Getxo

El Ayuntamiento de Getxo acaba de anunciar un nuevo sistema de información diaria sobre la calidad del agua en la playa de Las Arenas. Cada día se tomarán muestras, se analizarán en pocas horas y se comunicarán los resultados a través de paneles y de la web municipal.

La pregunta es inevitable: ¿es realmente ésta la información que más preocupa hoy a los vecinos de Getxo?

Porque la propia nota municipal reconoce que durante toda la temporada se mantendrá la advertencia de «baño no recomendado». Es decir, se pone en marcha un sofisticado sistema de información diaria para una playa sobre la que la recomendación principal ya está decidida desde el primer día hasta el último.

Todo ello transmite una sensación cada vez más habitual en la política municipal: la obsesión por comunicar actuaciones en lugar de resolver problemas.

Uno tiene la impresión de que el Ayuntamiento vive instalado en una permanente campaña de imagen. Se anuncian paneles, aplicaciones, señalizaciones, campañas informativas y nuevos sistemas de comunicación. Mucho escaparate institucional. Mucha fotografía. Mucho titular. Pero cada vez cuesta más identificar mejoras reales en los asuntos que preocupan a los ciudadanos cuando salen de casa cada mañana.

Si de verdad se trata de ofrecer información útil y actualizada a la ciudadanía, quizá habría indicadores mucho más relevantes para exponer diariamente.

Por ejemplo, un contador de los delitos denunciados en los arenales y zonas de ocio durante la temporada estival. Un panel que informara de los robos registrados, de las intervenciones policiales realizadas o de las incidencias que afectan directamente a la seguridad de los vecinos.

Una información que sí tendría una incidencia inmediata sobre las decisiones de miles de personas y sobre la percepción real del estado del municipio.

Porque mientras el Ayuntamiento dedica recursos a informar cada pocas horas sobre una playa donde el baño seguirá sin recomendarse, muchos ciudadanos tienen la sensación de que otros problemas reciben bastante menos atención institucional.

La política municipal no debería consistir en perfeccionar el termómetro mientras se ignora la enfermedad. Ni en multiplicar los sistemas de información para demostrar actividad. Ni en generar titulares que permitan trasladar la impresión de que se está actuando.

La obligación de un gobierno local es establecer prioridades. Y cuando los vecinos observan determinados problemas de convivencia, seguridad, mantenimiento urbano o deterioro del espacio público, resulta legítimo preguntarse si éste era realmente el proyecto que más necesitaba Getxo en vísperas del verano.

Porque al final la cuestión no es cuánta información genera una administración. La cuestión es si esa información sirve para resolver los problemas que los ciudadanos consideran prioritarios.

Y en este caso, la sensación es que el Ayuntamiento ha vuelto a colocar el contador exactamente donde menos importa.