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Getxo y el deterioro cotidiano: cuando las pequeñas denuncias dibujan un problema de gestión municipal

Hay noticias que, por sí solas, pueden parecer anecdóticas. Una arqueta rota. Un ascensor averiado. Unos cartones abandonados en una plaza. Algas acumuladas en una playa. Restos de personas sin hogar en un espacio público. Cada una de estas situaciones, analizada de forma aislada, podría considerarse un incidente puntual o una simple incidencia del día a día.

Sin embargo, cuando estas denuncias llegan de manera constante a la redacción del Diario de Getxo y afectan a distintos barrios, infraestructuras y espacios públicos del municipio, dejan de ser hechos inconexos para formar parte de un mismo relato: el de una sensación creciente de abandono en el mantenimiento y cuidado de Getxo.

Un ejemplo es la arqueta situada junto al Colegio Europa. Según denuncia una vecina, lleva años rota sin que se haya solucionado el problema.

El hueco existente supone, a su juicio, un riesgo evidente para los escolares, personas mayores y animales, ya que cualquier pie podría introducirse en él y provocar una caída. La reclamación no es nueva.

Lo preocupante es precisamente que el problema siga ahí.

La situación tampoco mejora en la playa de Arrigunaga. Varios vecinos trasladan su preocupación por el progresivo deterioro del arenal. La pérdida de arena ha dejado al descubierto amplias zonas rocosas, aumentando el riesgo de caídas y heridas para quienes acceden al agua. A ello se suma la reiterada presencia de agua turbia y acumulaciones de algas que, además de afectar a la imagen de una de las principales playas del municipio, terminan generando malos olores cuando se acumulan en determinados puntos.

Uno de los mensajes recibidos en la redacción describía un «hedor inimaginable» en una de las esquinas de la playa tras la acumulación de algas.

Las denuncias no terminan en el litoral. En Las Arenas, varios vecinos han remitido imágenes del estado de distintos espacios públicos. Desde los restos dejados por una persona que pernocta junto a la parroquia de Las Mercedes hasta cartones completamente empapados y abandonados en la fuente transitable de la plaza de la Estación, donde el agua ha convertido los residuos en un foco de suciedad que numerosos ciudadanos consideran impropio de un espacio tan transitado.

A todo ello se suma el ascensor público de Alango, una infraestructura fundamental para garantizar la accesibilidad de muchas personas.

Según relatan los vecinos, lleva alrededor de diez días fuera de servicio sin que se aprecien avances en su reparación. Las llamadas tanto a la empresa responsable como al Ayuntamiento, aseguran, únicamente han servido para registrar la queja sin ofrecer una solución inmediata, incrementando la sensación de impotencia entre quienes dependen diariamente de este servicio.

Ninguna de estas situaciones, por separado, define necesariamente la gestión de un municipio. Pero cuando las incidencias se repiten en distintos barrios, afectan a la seguridad, la limpieza, la accesibilidad, el mantenimiento urbano y el estado de los espacios públicos, resulta difícil seguir hablando de casos aislados.

Lo que perciben muchos vecinos es una administración más reactiva que preventiva, donde los problemas permanecen durante semanas, meses o incluso años antes de recibir una respuesta efectiva. La consecuencia es una pérdida progresiva de la calidad del espacio público y una creciente sensación de que el mantenimiento cotidiano ha dejado de ser una prioridad.

Y estos son únicamente algunos ejemplos recientes recibidos por el Diario de Getxo.

La realidad es que la redacción recibe prácticamente a diario fotografías y denuncias relacionadas con parques, jardines, mobiliario urbano, ascensores, desperfectos y problemas de limpieza repartidos por todo el municipio.

Tal es el volumen de incidencias que resultaría imposible recogerlas todas en un único reportaje. De hecho, bastaría con recopilar el material enviado por los propios vecinos para elaborar una publicación monográfica dedicada exclusivamente al estado de conservación y mantenimiento de los espacios públicos de Getxo.

Porque el problema ya no parece residir en una arqueta, una playa o un ascensor concreto. Lo verdaderamente preocupante es el patrón que dibujan todas estas denuncias cuando se observan en conjunto. Un patrón que transmite una imagen de escaso mantenimiento, lentitud en la respuesta y una preocupante falta de atención hacia el cuidado de los espacios públicos que utilizan miles de vecinos cada día.

Cuando los pequeños problemas se convierten en una constante, dejan de ser pequeñas incidencias. Pasan a reflejar una forma de gestionar el municipio que muchos ciudadanos consideran claramente insuficiente para el nivel de calidad que merece Getxo.