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El nuevo PGOU de Getxo recorta la protección del Puerto Viejo de Algorta y abre la puerta a seis edificios nuevos

El plan, en vigor desde este martes, reduce el perímetro del Conjunto Monumental fijado por el Gobierno Vasco en 2001 y descataloga 42 inmuebles del listado de protección municipal, pese a los informes contrarios de los organismos patrimoniales

El Puerto Viejo de Algorta afronta uno de los momentos más delicados de su historia reciente. El nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Getxo, publicado el 3 de agosto en el Boletín Oficial de Vizcaya, entra en vigor este martes 25 de agosto con una reordenación que reduce el área protegida como Conjunto Monumental por el Decreto 89/2001 del Gobierno Vasco. No se trata de un simple retoque técnico: al desplazar el límite del perímetro, el plan deja fuera del amparo patrimonial zonas que hasta ahora se consideraban parte inseparable del barrio histórico.

Seis edificios nuevos y jardines históricos en riesgo

Según la denuncia planteada por el historiador Javier González de Durana en su blog ArquiLecturA, la nueva delimitación, combinada con otras determinaciones del plan, habilita la construcción de hasta seis edificios de viviendas en el entorno protegido:

  • Dos nuevas edificaciones en emplazamientos que hoy están dentro del área protegida y que, con el nuevo perímetro, quedarían fuera de ella.
  • Dos edificios más tras el derribo de los números 13 y 15 de la calle San Nicolás, las casas Mariena y Bakione.
  • Dos construcciones adicionales sobre parcelas ajardinadas vinculadas a otros tantos edificios, terrenos que hasta ahora se habían mantenido al margen de la presión urbanística.

A esto se suma la transformación parcial de la placita del Doctor Bilbao, otro de los espacios públicos históricos del enclave.

Los críticos con el plan recuerdan que el decreto de protección del Gobierno Vasco no ampara solo edificios aislados, sino el conjunto completo: parcelas, calles y plazas incluidas. Reducir el perímetro protegido, sostiene González de Durana, equivale a decidir de antemano qué partes del tejido histórico pueden sacrificarse, rompiendo una coherencia urbana —escala de calles, relación entre viviendas y espacio público, topografía, densidad— construida durante siglos.

Informes técnicos desoídos

La polémica se agrava porque el Ayuntamiento habría mantenido este planteamiento pese a los informes de los organismos patrimoniales competentes, que advertían de que varias determinaciones del PGOU no se ajustan a la normativa de protección cultural vigente. Lejos de corregir el plan para adaptarlo a esas observaciones, el consistorio optó por sostener su posición, lo que para los críticos revela una visión instrumental del patrimonio, tratado como un obstáculo administrativo y no como un límite legítimo al servicio del interés colectivo.

42 inmuebles fuera del catálogo de protección

El plan no se limita al Puerto Viejo. El nuevo PGOU excluye 42 edificios del listado municipal de bienes protegidos, una cifra que para la denuncia ciudadana refleja un vaciamiento progresivo de las herramientas de tutela urbanística. Uno de los casos señalados es el de la casa Dilizena, cuya descatalogación se ha justificado por la necesidad de ensanchar la vía para el paso de ambulancias y servicios de emergencia, un argumento que muchos vecinos interpretan como cobertura para liberar suelo con fines residenciales.

Esta forma de proceder, según se advierte, choca con los criterios del Centro de Patrimonio Cultural Vasco y con la jurisprudencia del Tribunal Supremo, que ha establecido que un inmueble no puede ser descatalogado de forma arbitraria mientras se mantengan los valores que motivaron su protección.

Una iniciativa ciudadana ya ha reclamado ante el Gobierno Vasco

El 30 de julio, antes incluso de la entrada en vigor del plan, una iniciativa ciudadana presentó un escrito ante el Consejo del Patrimonio Cultural Vasco denunciando que el Ayuntamiento de Getxo no ha cumplido las condiciones fijadas por ese mismo Consejo en su informe sectorial para poder dar el visto bueno al PGOU. Dichas condiciones exigían ajustar la delimitación del Puerto Viejo al decreto de protección y corregir, dentro de ese perímetro, las determinaciones urbanísticas incompatibles con el régimen de protección.

La entrada en vigor del plan este martes, sin que conste una respuesta que resuelva esas objeciones, deja abierto un conflicto que trasciende lo administrativo: enfrenta un modelo de desarrollo urbanístico con la obligación de conservar uno de los enclaves más reconocibles de la costa vizcaína. Como resume la denuncia ciudadana, la pregunta de fondo es si el patrimonio de Getxo seguirá entendiéndose como un legado que proteger o como una variable más, negociable, del planeamiento urbano.

Con información del análisis publicado por Javier González de Durana en ArquiLecturA.