El diario presenta como una certeza que Getxo construirá 4.471 viviendas en seis años, cuando el nuevo PGOU únicamente contempla esa capacidad residencial y reconoce importantes dificultades para desarrollar algunos de los sectores
“Getxo construirá 4.471 viviendas en seis años”. Así titula El Correo su información sobre la entrada en vigor del nuevo Plan General de Ordenación Urbana de Getxo. Un titular contundente, pero también profundamente discutible.
Porque el PGOU no garantiza que esas 4.471 viviendas vayan a construirse antes de 2032. Lo que hace es planificar suelo y establecer una capacidad residencial. Convertir esa previsión en una cifra de viviendas terminadas es dar por hecho algo que todavía está muy lejos de estar asegurado.
Y basta con hacer las cuentas para comprobar la dimensión de la afirmación. Construir 4.471 viviendas en seis años supondría terminar unas 745 viviendas cada año, más de 60 al mes. Un ritmo extraordinario que exigiría que todos los desarrollos avanzasen sin retrasos, acuerdos fallidos, problemas de propiedad, reparcelaciones, urbanización, financiación o licencias.
Algo que ni siquiera el propio artículo sostiene.
De hecho, El Correo reconoce que Tosu, uno de los grandes ámbitos de expansión, tiene una propiedad del suelo muy fragmentada y que esa circunstancia dificulta alcanzar acuerdos, reparcelar los terrenos y distribuir cargas y beneficios. El propio Ayuntamiento sitúa su desarrollo a más largo plazo.
Resulta difícil entender, por tanto, cómo puede titularse que Getxo “construirá” 4.471 viviendas en seis años mientras se reconoce que uno de los ámbitos estratégicos del PGOU ni siquiera tiene un desarrollo inmediato garantizado.
Lo mismo ocurre con las 3.044 viviendas protegidas. Son parte de las previsiones del planeamiento. Presentarlas dentro de una cifra global como si fueran viviendas que estarán disponibles en 2032 contribuye a inflar artificialmente una realidad que todavía está por llegar.
La información tampoco explica que entre el suelo planificado y una vivienda terminada existe un largo recorrido: desarrollo urbanístico, acuerdos entre propietarios, reparcelaciones, urbanización, proyectos, licencias, financiación y finalmente construcción.
Todo ello queda prácticamente reducido a una cifra y a un horizonte temporal.
El resultado es una fotografía extraordinariamente amable para el Gobierno municipal: miles de viviendas, vivienda protegida, nuevos barrios, parques, zonas verdes, actividad económica y un municipio camino de los 100.000 habitantes. Más que un análisis crítico del PGOU, la información parece asumir y reproducir el relato triunfalista del Ejecutivo local.
Y el momento tampoco es menor. El nuevo PGOU entra en vigor cuando faltan apenas nueve meses para las elecciones municipales. El Gobierno de Getxo dispone así de un enorme catálogo de promesas urbanísticas que difícilmente podrán comprobarse en su totalidad antes de que los ciudadanos vuelvan a las urnas.
El problema no es que el PGOU contemple 4.471 viviendas. El problema es afirmar que se construirán en seis años como si fuera una realidad garantizada.
A día de hoy no hay 4.471 viviendas en construcción. Hay un planeamiento que permite desarrollarlas.
Y entre ambas cosas hay una diferencia enorme.
El Correo ha vendido como una certeza lo que, en realidad, es una previsión urbanística. El tiempo dirá cuántas de esas 4.471 viviendas están realmente construidas en 2032.




