Una perforadora que trabaja durante buena parte de la jornada se ha convertido, según los residentes, en una fuente diaria de molestias mientras se prepara el futuro emplazamiento de la Brigada de Obras Municipal
Los vecinos de la Avenida de los Chopos llevan meses conviviendo con las obras que se están ejecutando en el solar del antiguo Instituto de Aiboa, inmueble que está siendo acondicionado para convertirse en el futuro emplazamiento de la Brigada de Obras Municipal.
Los vecinos trasladan al Diario de Getxo su malestar por unas obras que, según denuncian, están generando ruido y polvo prácticamente a diario, también durante el mes de agosto.
El principal foco de las quejas es una gran perforadora que, según el testimonio vecinal, trabaja durante buena parte de la jornada. «No solo perfora la tierra: perfora los oídos, los nervios y la paciencia de los vecinos», señala esta persona, que asegura que la situación está provocando «dolores de cabeza, ansiedad, insomnio, irritabilidad y estrés» entre algunos residentes.
La denuncia incide especialmente en el impacto que la actividad tiene sobre un entorno eminentemente residencial. La persona que se ha puesto en contacto con este periódico cuestiona incluso la decisión de ubicar allí las instalaciones de la Brigada de Obras y plantea si el espacio podría haberse destinado a «viviendas, zonas de esparcimiento, cultura o algún proyecto que aportara bienestar al barrio».
Ruido y polvo, principales motivos de preocupación
Además del ruido, los vecinos muestran su preocupación por el polvo generado durante los trabajos. En su denuncia reclaman conocer qué medidas se están adoptando para minimizarlo y expresan su inquietud ante la posibilidad de que pueda afectar especialmente a personas sensibles, niños, mayores o mascotas.
«Imaginen un martillo neumático a pie de cama. Así todos los días», resume gráficamente el denunciante para describir la intensidad de las molestias.
La queja sostiene que lo que inicialmente podría considerarse una molestia propia de unas obras habría terminado convirtiéndose, a juicio de los afectados, en un problema de convivencia que se prolonga durante meses.
Los residentes también cuestionan la falta de información previa sobre el alcance de los trabajos y sus consecuencias para las viviendas más próximas. En este sentido, se preguntan por qué no se informó previamente a los vecinos y qué previsiones existen para poner fin a las molestias.
Ante esta situación, el Diario de Getxo se ha puesto en contacto con el Ayuntamiento de Getxo para que explique cuánto tiempo está previsto que duren, qué medidas se están aplicando para reducir el ruido y el polvo y si se están cumpliendo los límites acústicos establecidos. Sin embargo, este medio sigue sin recibir respuesta.
La denuncia pone también sobre la mesa una cuestión más amplia: la compatibilidad entre determinadas actividades municipales y su ubicación junto a zonas residenciales.
«¿Hasta cuándo?», se preguntan los vecinos, que consideran necesario que el Ayuntamiento dé explicaciones sobre el calendario de los trabajos y las medidas previstas para reducir su impacto.
El escrito remitido a este periódico termina con una crítica cargada de ironía hacia la decisión municipal: «Ayuntamiento de Getxo: “Craneoteca de Genios”».




