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Tumbonas, rótulos gigantes y cine de verano: así es la lista de «prioridades» que el Ayuntamiento impone a Getxo

El Ayuntamiento abre mañana la votación de la segunda fase de los Presupuestos Participativos 2027 con una lista de diez propuestas que, revisadas una por una, dejan una pregunta incómoda en el aire: ¿esto es realmente lo más urgente para Getxo, o es simplemente lo que el Consistorio ha decidido que nos toca votar?

De las 935 aportaciones ciudadanas presentadas en marzo, solo diez han sobrevivido al filtro municipal. Y al mirar el detalle, se entiende por qué tanta gente siente que la participación real se queda fuera y lo que se vota es un catálogo de caprichos de escaparate.

Hasta el 27 de septiembre, los ciudadanos de Getxo podrán votar para priorizar los diez proyectos finalistas indicando un número del 1 al 10 en cada una de las propuestas.

Propuesta por propuesta: lo que el Ayuntamiento sí considera prioritario

Instalación de 60 tumbonas de madera — 50.000 €. Cincuenta mil euros del dinero público en mobiliario de playa. Mientras tanto, cualquier vecino puede señalar aceras en mal estado, alumbrado deficiente o accesibilidad pendiente en su barrio que llevan años esperando turno.

Rótulos con el nombre de Getxo en letras volumétricas — 80.000 €. Ochenta mil euros para una instalación puramente decorativa y fotogénica, del tipo que abunda en cualquier destino turístico. Bonito para la foto de Instagram del Ayuntamiento; discutible como prioridad social.

Cine al aire libre en verano — 170.000 €. Ocio estival, sí, pero valorado en 170.000 €, una de las partidas más altas de toda la lista. Cabe preguntarse si ese dinero no rendiría más en necesidades estructurales del municipio.

Conciertos para jóvenes en Muxikebarri — 100.000 €. Programación cultural puntual, otros 100.000 € que se suman a un bloque de propuestas de «animación» que ya roza el 40% del millón disponible entre cine, conciertos, rótulos y tumbonas.

Almacén para piraguas en el parking de vela y remo — 120.000 €. Una infraestructura para un colectivo deportivo concreto, financiada con presupuesto participativo general, cuando debería poder resolverse por vías ordinarias del área de deportes o del propio club.

Módulos de gradas en los campos de fútbol de Bolue — 200.000 €. Segunda partida más cara de todo el paquete. Mejora deportiva razonable, pero de nuevo: una instalación deportiva sectorial compitiendo por presupuesto con necesidades básicas del conjunto del municipio.

Muros separadores y sillas-grúa en piscinas de Fadura y Gobela — 133.300 €. Aquí sí hay un componente de accesibilidad que merece revisarse con seriedad, aunque incluso esto queda diluido en una lista donde predomina el gasto en ocio.

Aseos públicos en Arene, Iturgitxi, Zubilleta y Maidagan — 270.000 €. Segunda partida más grande de la lista. Necesaria, pero llama la atención que haga falta un proceso «participativo» para que el Ayuntamiento cubra un servicio básico que debería estar garantizado por gestión ordinaria, no sometido a votación popular como si fuera un lujo.

Cubrir y renovar el parque infantil de Zubilleta — 300.000 €. La partida más cara de toda la lista, casi un tercio del millón total concentrado en una sola instalación infantil de un solo barrio, mientras el resto del municipio se reparte las migajas restantes.

Paneles de prevención del suicidio — 15.000 €. La única propuesta con un contenido social de fondo real queda relegada a la partida más pequeña de todo el paquete: apenas 15.000 €, un 1,5% del millón disponible. Que la prevención de la conducta suicida sea la última en la lista y la peor financiada, mientras el rótulo decorativo del nombre del municipio recibe cinco veces más presupuesto, dice mucho de en qué orden de prioridades sitúa el Ayuntamiento lo verdaderamente importante.

Que conste que nos parece buena idea la instalación de rótulos con el nombre de Getxo como hacen en otros municipios, pero no creemos que sea una cantidad aceptable ni tampoco algo que deba incluirse para votar en una presupuestos.

El patrón es evidente

Sumando cine, conciertos, tumbonas y rótulos volumétricos, hablamos de más de 400.000 € —prácticamente el 40% del millón total— destinados a ocio, decoración y postureo institucional. Frente a eso, la única propuesta de calado social, la prevención del suicidio, se queda en 15.000 €.

No cuestionamos que estas actuaciones tengan algún interés. Cuestionamos que sean estas, y no otras de las 935 presentadas, las que el Ayuntamiento ha decidido que merecen ejecutarse con el dinero de todos. Y cuestionamos, sobre todo, que a la ciudadanía se le niegue la posibilidad de decir «esto no es prioritario» o de defender directamente las causas de fondo que sí importan.

Diseñar un proceso donde solo se puede puntuar del 1 al 10 —sin posibilidad de rechazo ni de propuesta alternativa— entre una lista ya cerrada por el propio Ayuntamiento, no es dar la palabra a la ciudadanía. Es pedirle que firme, con apariencia de consenso, decisiones que ya estaban tomadas.